Se ha terminado este recorrido, un poco tumultuoso - debo reconocer- por mi falta de periodicidad en los post. Sin embargo, a pesar de haber avanzado en la recta final, el haberme detenido a reflexionar acerca de los temas más relevantes que analizamos a lo largo de la cursada fue en verdad provechoso y puedo ahora valorar con otros ojos la importancia de usar el blog como espacio de autorreflexión - pues esto de hacer un blog no me entusiasmó desde un principio.
Mi visión acerca de la Tecnología Educativa cambió a lo largo de las clases. En un principio consideraba que las nuevas tecnologías eran meras herramientas y que la clave era utilizarlas con criterio, como se refleja en mis primeros posts. Era partidaria de lo que ilustra claramente Carina Lion en el capítulo El Tecnoconocimiento, cuando dice que “no hay que caer en el vicio de reproducir la lógica de las antiguas filminas en un sofisticado ppt”, pues la inclusión de las nuevas tecnologías no tendría una fundamentación consistente en estos casos, desaprovechándose las virtudes que ofrecen y reproduciéndose el antiguo modelo, sólo que en un nuevo formato más moderno ahora. Sin embargo, a medida que transitaba por la cursada de la materia y habiendo leído la bibliografía, tengo ahora una concepción más amplia acerca del papel de las nuevas tecnologías han adoptado no sólo en el ámbito educativo, sino en la construcción de conocimiento en general.
Considero relevante transcribir una cita que ayudó enormemente a delinear este cambio de perspectiva. Comenta Carina Lion en el mismo capítulo antes indicado:
“ (…) las tecnologías se entienden como vehículos de pensamiento. Es decir, como potenciadoras de formas de apropiación del conocimiento que permiten trascender su uso como herramientas exclusivamente y comprender que existe una relación de mutua implicación cuando se introducen las tecnologías en el aula. Las tecnologías pueden incorporarse pensando en los contenidos, en los procesos de aprendizaje, en las estrategias de enseñanza, en las características de las herramientas y su vinculación con el conocimiento. Las tecnologías nos cambian y nosotros las transformamos en sus usos y aplicaciones. Esta introducción sustantiva en términos pedagógicos favorece los procesos de apropiación crítica del conocimiento mediado tecnológicamente. El tecnoconocimiento estaría dando cuenta, entonces, de una imbricación profunda entre tecnologías y conocimiento. No se trata simplemente de una relación soporte/contenido sino de la apertura a canales enriquecidos para la apropiación, reelaboración y reconstrucción del conocimiento a través de la valoración de la imagen, de los procesos perceptivos y de las problemáticas de la modelización, de la interactividad y de las narrativas hipertextuales “.
Decidí dejar la discusión acerca de Hipertextos para el final, pues a mi modo de ver, constituyen el claro ejemplo de la trascendencia de las nuevas tecnologías en la construcción de pensamiento en los estudiantes, alejándolas del mero papel de herramienta soporte. Como indican Burbules y Callister, los hipertextos, dada su fragmentación y su necesidad de ser reorganizados para la comprensión desafían las formas tradicionales de acceder y producir nuevo conocimiento, pues el armado de la red de enlaces o los recorridos que se trazan no implican una asociación mecánica sino un proceso de interpretación activa. De modo que esta organización hipertextual comienza a formar parte del pensamiento reflexivo de los estudiantes en relación con sus propios procesos de aprendizaje, en términos de flexibilidad en la elección de los circuitos de navegación y de recorridos en torno a los conocimientos disciplinares. El hipertexto implica entonces un nuevo modo de organización de la información, que incide en las formas de construcción del conocimiento.
Tal magnitud ha alcanzado la inclusión de las nuevas tecnologías en la educación. Nosotros como docentes debemos estar a la altura de las circunstancias, formarnos en este ámbito que está en continua evolución, generar criterio para reformular nuestras clases en función de las virtudes que estas tecnologías nos ofrecen.
El desafío es enorme, pero vale la pena el esfuerzo. Sin duda disfrute de este recorrido y siento que no sólo mejoré como docente sino que también crecí como ciudadana de la Era Digital.


