domingo, 4 de diciembre de 2011

Reflexión final

Se ha terminado este recorrido, un poco tumultuoso - debo reconocer-  por mi falta de periodicidad en los post. Sin embargo, a pesar de haber avanzado en la recta final, el haberme detenido a reflexionar acerca de los temas más relevantes que analizamos a lo largo de la cursada fue en verdad provechoso y puedo ahora valorar con otros ojos la importancia de usar el blog como espacio de autorreflexión - pues esto de hacer un blog no me entusiasmó desde un principio.
Mi visión acerca de la Tecnología Educativa cambió a lo largo de las clases. En un principio consideraba que las nuevas tecnologías eran  meras herramientas y que la clave era utilizarlas con criterio, como se refleja en mis primeros posts. Era partidaria de lo que ilustra claramente Carina Lion en el capítulo El Tecnoconocimiento, cuando dice que “no hay que caer en el vicio de reproducir la lógica de las antiguas filminas en un sofisticado ppt”, pues la inclusión de las nuevas tecnologías no tendría una fundamentación consistente en estos casos, desaprovechándose las virtudes que ofrecen y reproduciéndose el antiguo modelo, sólo que en un nuevo formato más moderno ahora. Sin embargo, a medida que transitaba por la cursada de la materia y habiendo leído la bibliografía, tengo ahora una concepción más amplia acerca del papel de las nuevas tecnologías han adoptado no sólo en el ámbito educativo, sino en la construcción de conocimiento en general.  
Considero relevante transcribir una cita que ayudó enormemente a delinear este cambio de perspectiva. Comenta Carina Lion en el mismo capítulo antes indicado:
“ (…) las tecnologías se entienden como vehículos de pensamiento. Es decir, como potenciadoras de formas de apropiación del conocimiento que permiten trascender su uso como herramientas exclusivamente y comprender que existe una relación de mutua implicación cuando se introducen las tecnologías en el aula. Las tecnologías pueden incorporarse pensando en los contenidos, en los procesos de aprendizaje, en las estrategias de enseñanza, en las características de las herramientas y su vinculación con el conocimiento. Las tecnologías nos cambian y nosotros las transformamos en sus usos y aplicaciones. Esta introducción sustantiva en términos pedagógicos favorece los procesos de apropiación crítica del conocimiento mediado tecnológicamente. El tecnoconocimiento estaría dando cuenta, entonces, de una imbricación profunda entre tecnologías y conocimiento. No se trata simplemente de una relación soporte/contenido sino de la apertura a canales enriquecidos para la apropiación, reelaboración y reconstrucción del conocimiento a través de la valoración de la imagen, de los procesos perceptivos y de las problemáticas de la modelización, de la interactividad y de las narrativas hipertextuales “.
Decidí dejar la discusión acerca de Hipertextos para el final, pues a mi modo de ver, constituyen  el claro ejemplo de la trascendencia de las nuevas tecnologías en la construcción de pensamiento en los estudiantes, alejándolas del mero papel de herramienta soporte. Como indican Burbules y Callister, los hipertextos, dada su fragmentación y su necesidad de ser reorganizados para la comprensión desafían las formas tradicionales de acceder y producir nuevo conocimiento, pues el armado de la red de enlaces o los recorridos que se trazan no implican una asociación mecánica sino un proceso de interpretación activa. De modo que esta organización hipertextual comienza a formar parte del pensamiento reflexivo de los estudiantes en relación con sus propios procesos de aprendizaje, en términos de flexibilidad en la elección de los circuitos de navegación y de recorridos en torno a los conocimientos disciplinares. El hipertexto implica entonces un nuevo modo de organización de la información, que incide en las formas de construcción del conocimiento.
Tal magnitud ha alcanzado la inclusión de las nuevas tecnologías en la educación. Nosotros como docentes debemos estar a la altura de las circunstancias, formarnos en este ámbito que está en continua evolución, generar criterio para reformular nuestras clases en función de las virtudes que estas tecnologías nos ofrecen.
El desafío es enorme, pero vale la pena el esfuerzo. Sin duda disfrute de este recorrido y siento que no sólo mejoré como docente sino que también crecí como ciudadana de la Era Digital.


sábado, 3 de diciembre de 2011

Simulaciones

Una de las herramientas novedosas que este curso introdujo fueron las simulaciones. Hasta el momento nunca había considerado la posibilidad de utilizarlas como herramienta didáctica, fundamentalmente por desconocer las posibilidades que ofrecen. Sin embargo, rápidamente cambié mi visión luego de la clase referida al simulador de toma de decisiones USINA. Si bien este simulador tiene limitaciones referidas a la rigidez en el esqueleto de las propuestas que admite construir, el hecho de permitir situar al estudiante en un contexto determinado, asumiendo un rol ejecutor en cuanto a tomas de decisiones, fortalece enormemente el proceso de construcción de conocimiento. Son varios los aspectos a destacar. En primer lugar, se puede usar una simulación para reconstruir una situación que el estudiante enfrentará en su futura vida profesional, que está a punto de comenzar. Son pocas las actividades que sitúan a los estudiantes en un rol profesional, y esto no sólo es enriquecedor en tanto sirve para integrar contenidos tratados a lo largo de una materia, sino también para ayudar a consolidar el perfil profesional que  debía desarrollarse paulatinamente, aspecto relegado por esta Facultad. La inclusión de simulaciones permite contemplar situaciones imposibles de generar en el aula ya sea por la limitación de insumos, la dificultad para que los estudiantes presencien en vivo una entrevista con pacientes, etc. La posibilidad de incluir videos y demás elementos de soporte audiovisual a la simulación logra salvar estos impedimentos. Por otro lado, el hecho de que los estudiantes puedan trabajar con la simulación desde sus hogares otorga no sólo flexibilidad, sino libertad para aprovechar la experiencia como un momento de estudio consciente, en el cual los alumnos podrían recurrir a los apuntes y bibliografía para analizar con detenimiento cada situación planteada ante la toma de decisiones.
Sin lugar a dudas las simulaciones son un recurso que todavía no ha sido explotado en su totalidad. Recién ahora los docentes se están acercando a estas herramientas, en su mayoría sin la capacitación necesaria para aprovecharlos correctamente. Y por otro lado, todavía queda mucho trabajo por hacer en relación al perfeccionamiento de las simulaciones disponibles. El camino recién comienza.  


Campus Virtual en FFyB

Si me hubiesen preguntado hace tres años si creía que el campus virtual iba a adquirir un papel tan importante en la Facultad, hubiese respondido con pesar que no. Sin embargo, ante mis ojos, veo la dimensión que ha adquirido el campus, no sólo por la buena recepción que docentes y estudiantes han tenido, sino por el buen uso que en su mayoría se hace de él. El campus no actúa como mero soporte de información, si se lo usa correctamente. Permite nuclear el contenido de una materia en una plataforma virtual dinámica, que admite modificar y actualizar los materiales presentados incluso con horas de anticipación (a diferencia de aquellas épocas en las cuales se mandaba el material a la imprenta y una vez impresas las cientos de guías advertíamos que había un error en un protocolo!!). A su vez, pueden explotarse las múltiples herramientas que ofrece: foros de discusión, posibilidad de subir no sólo archivos de Word o pdf, sino animaciones y videos, inclusión de ejercicios multiple choice que ofrecen un  feedback a los estudiantes de acuerdo a la opción elegida… Y algo sumamente novedoso además de las herramientas para la administración del material y la comunicación son las herramientas que permiten gestionar al estudiante. El docente puede hacer un seguimiento pormenorizado de las intervenciones que el estudiante hace en el campus, el acceso a las distintas secciones, las calificaciones de las autoevaluaciones...  Todos estos recursos son explotados en mayor o menor medida en las cátedras que han implementado el campus.
La cátedra donde trabajo fue una de las primeras en utilizar el campus virtual. Fue un trabajo arduo, porque hubo que pasar las guías en pdf (guías que incluso estaban escritas con máquina de escribir!) y buscar nuevos recursos audiovisuales pertinentes para subir al campus. Hubo muchas resistencias al principio, muchas barreras que romper, principalmente entre docentes pocos familiarizados con el uso de las nuevas tecnologías. Pero sólo fue necesaria una reunión donde se expusieron  los argumentos a favor esta inclusión para generar un cambio de actitud en pos del campus virtual. Desde ese momento, unimos nuestros esfuerzos y al cabo de tres meses el campus ya estaba en marcha.
Y con la incorporación del campus se ideó una nueva estrategia didáctica en la cátedra, reformulándose por completo el material. A su vez se abrieron espacios de consultas y de construcción de conocimiento colaborativa a partir de los foros, permitiendo el desarrollo de discusiones en tiempo real fuera del ámbito de la clase, cosa impensada hace unos años.
Todavía queda mucho por hacer, pero vamos bien encaminados. Hay cátedras que han alcanzado un nivel de manejo tal que incluso plantean modalidades de TP híbridas, con formato presencial y a distancia, con muy buenos resultados. Sin embargo, otras cátedras aún se resisten al cambio.  En este marco toma importancia fundamental la formación y capacitación de los docentes, para que conozcan estas herramientas que están al alcance de su mano, dejen de lado el conformismo y tomen una actitud activa hacia la implementación de las nuevas tecnologías, para aprovechar los beneficios que éstas traen aparejadas a la práctica docente.