Si me hubiesen preguntado hace tres años si creía que el campus virtual iba a adquirir un papel tan importante en la Facultad, hubiese respondido con pesar que no. Sin embargo, ante mis ojos, veo la dimensión que ha adquirido el campus, no sólo por la buena recepción que docentes y estudiantes han tenido, sino por el buen uso que en su mayoría se hace de él. El campus no actúa como mero soporte de información, si se lo usa correctamente. Permite nuclear el contenido de una materia en una plataforma virtual dinámica, que admite modificar y actualizar los materiales presentados incluso con horas de anticipación (a diferencia de aquellas épocas en las cuales se mandaba el material a la imprenta y una vez impresas las cientos de guías advertíamos que había un error en un protocolo!!). A su vez, pueden explotarse las múltiples herramientas que ofrece: foros de discusión, posibilidad de subir no sólo archivos de Word o pdf, sino animaciones y videos, inclusión de ejercicios multiple choice que ofrecen un feedback a los estudiantes de acuerdo a la opción elegida… Y algo sumamente novedoso además de las herramientas para la administración del material y la comunicación son las herramientas que permiten gestionar al estudiante. El docente puede hacer un seguimiento pormenorizado de las intervenciones que el estudiante hace en el campus, el acceso a las distintas secciones, las calificaciones de las autoevaluaciones... Todos estos recursos son explotados en mayor o menor medida en las cátedras que han implementado el campus.
La cátedra donde trabajo fue una de las primeras en utilizar el campus virtual. Fue un trabajo arduo, porque hubo que pasar las guías en pdf (guías que incluso estaban escritas con máquina de escribir!) y buscar nuevos recursos audiovisuales pertinentes para subir al campus. Hubo muchas resistencias al principio, muchas barreras que romper, principalmente entre docentes pocos familiarizados con el uso de las nuevas tecnologías. Pero sólo fue necesaria una reunión donde se expusieron los argumentos a favor esta inclusión para generar un cambio de actitud en pos del campus virtual. Desde ese momento, unimos nuestros esfuerzos y al cabo de tres meses el campus ya estaba en marcha.
Y con la incorporación del campus se ideó una nueva estrategia didáctica en la cátedra, reformulándose por completo el material. A su vez se abrieron espacios de consultas y de construcción de conocimiento colaborativa a partir de los foros, permitiendo el desarrollo de discusiones en tiempo real fuera del ámbito de la clase, cosa impensada hace unos años.
Todavía queda mucho por hacer, pero vamos bien encaminados. Hay cátedras que han alcanzado un nivel de manejo tal que incluso plantean modalidades de TP híbridas, con formato presencial y a distancia, con muy buenos resultados. Sin embargo, otras cátedras aún se resisten al cambio. En este marco toma importancia fundamental la formación y capacitación de los docentes, para que conozcan estas herramientas que están al alcance de su mano, dejen de lado el conformismo y tomen una actitud activa hacia la implementación de las nuevas tecnologías, para aprovechar los beneficios que éstas traen aparejadas a la práctica docente.

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